miércoles, 5 de febrero de 2014

Antonio Muñoz Molina: "Todo lo que era sólido"

         Desde que leí este libro* la primavera pasada lo he recomendado y regalado en varias ocasiones. Me parece un análisis razonado, sin partidismos políticos, de la realidad española, que se remonta en el tiempo, con vivencias personales y datos concretos para ayudarnos a comprender mejor la crisis económica, social y política que nos ha tocado vivir.

         Creo que puede ser una buena lectura para alumnos de 4º de la ESO y de Bachillerato porque ya tienen conocimientos históricos que les permitan percibir más matices de los diferentes aspectos que el autor relata.

         Es uno de esos libros que nos enriquecen y que difícilmente se olvidan porque nos invitan a reflexionar al margen de que estemos o no de acuerdo con él.


María José  de Geografía e Historia


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Antonio Muñoz Molina, Todo lo que era sólido.
Barcelona, Editorial Seix Barral, 2013


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viernes, 24 de enero de 2014

Raymond Chandler: "La dama del lago"

Hay elementos en las novelas de Chandler que se han convertido en tópicos. Personajes, situaciones, es fácil imitarlos e incluso parodiarlos (recuerdo al pato Lucas ataviado con sombrero y gabardina, mirada grave y manos en los bolsillos, a las puertas de una mansión señorial donde será recibido por la mujer fatal de guardia, narrando él mismo en off). Pero el toque de genio no se reproduce así como así. Está en todo: diálogos, descripciones, comentarios al margen, presentación de personajes, dosificación del sarcasmo.

Y hablando de sarcasmo, la dama del lago no es aquí una pálida aparición rubia con una espada en la mano, sino el repulsivo cadáver de una mujer de dudosa identidad, por más que la identifique un borrachín de fiabilidad más dudosa aún. La trama avanza, como siempre, a golpe de intuiciones del protagonista y de fisuras en el comportamiento de los malos. Y como siempre, al final, Marlowe acaba destapando los sepulcros blanqueados para que quede al descubierto la podre y nadie se llame al autoengaño. Ese parece ser el sentido de su vida, no por modesto y sucio menos necesario.

Al hablar de La dama del lago es inevitable recordar su adaptación cinematográfica, esa de la cámara subjetiva, donde vemos por los ojos del protagonista. Robert Montgomery hace un buen Marlowe, a pesar de su apariencia campechana. Me convencen menos las mujeres, en las que no hay visos de esos cabellos que "brillaban con un lustre perverso", por ejemplo.

Jesús LCL

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martes, 14 de enero de 2014

John Steinbeck: Las uvas de la ira


Cuando tratas de justificar por qué hay que leer a los clásicos siempre se me ocurren tres razones: nos enseñan, nos entretienen y nos emocionan desde el pasado. Esto es lo que ocurre con Las uvas de la ira. Esta novela de Steinbeck plantea las vicisitudes de la familia Joad con Tom Joad a la cabeza quien tras salir de prisión con la condicional emprende un viaje por la famosa ruta 66 con su familia. Esta ha sido desahuciada  a consecuencia de lo que se llamó “Dust Bowl”, una sequía pertinaz que en los años 30 arrastró a millones de americanos a otra conquista del oeste, esta vez materializada en una nueva tierra prometida: California. En este camino  encuentran hambre, salarios de miseria,  marginación pero también solidaridad y dignidad entre los más pobres.

Como complemento a esta estupenda novela os recomiendo ver la película de John Ford de igual título y ganadora de dos óscar: al director y a la actriz secundaria Jane Darwell en el papel de la madre. Se le puede poner una pega a la película y es la traición final ya que cambió el final más dramático e impactante del libro por uno un poco más edulcorado en la película.

Animaos con esta novela y veréis cuantas situaciones os resultan similares con nuestra realidad actual.                  

MJ Saga




                  

martes, 17 de diciembre de 2013

Juan Ramón, Delibes, Neruda.

Hola:
No soy una gran lectora, sin embargo, tengo que reconocer que algunos libros me han dejado huella, bueno, no sé muy bien cómo explicarlo, pero los recuerdo de una manera especial. Algunos porque reí con ellos, otros porque lloré "a moco tendido",  otros porque me dejé seducir por sus versos.
El primer libro que leí de verdad, me lo regaló una de mis hermanas mayores: Platero y yo. ¡Qué triste, lloré con el protagonista!
 
Con El príncipe destronado de Miguel Delibes me reí todo lo que quise y más.
 
Y me rendí al amor juvenil con Cien sonetos de amor de Pablo Neruda.
 
Hay tantos...
 
 Mercedes Sahuquillo
 
 
 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Mercedes Salisachs: "La gangrena"



De este novelón se podría haber hecho una serie televisiva de las que en los 80 titularon Grandes relatos. Recuerda, en efecto, a una de esas epopeyas de hombres de nuestro tiempo, dudosamente recomendables, cuyo paradigma vendría a ser Hombre rico, hombre pobre. La gangrena es un best-seller a aquella vieja usanza, con todos los ingredientes del éxito: destreza narrativa, amor, lujo, toque social y toque existencial, algo de morbo sexual (que aquí se diluye y no se mastica, a modo de condimento)..., una fina artesanía, en suma, gracias a la cual hablamos no sólo de un producto de éxito sino de una gran pieza literaria.

El cuadro de egoísmos, odios y ambiciones que se nos presenta aquí es alucinante. Mercedes Salisachs deja sin embargo un lugar a la esperanza, un tanto postizo desde el punto de vista novelístico, pero no del de la realidad.

Jesús LCL
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lunes, 2 de diciembre de 2013

Joseph Joffo: "Un saco de canicas"


Joseph Joffo dejó de ser niño a los diez años, cuando su padre les tuvo que pedir, a él y su hermano mayor, que huyeran de casa para pasar a la Francia libre a la mayor brevedad: era peligroso ser judío en el París de 1943. Y aquí empieza una peripecia de esas que hacen bueno lo de que "la realidad supera a la ficción". Anda que no llevaba años conociendo el título de este libro, y siempre pensando en él como una novelita juvenil con su cuota de ñoñez, de esas que se quedan en deplorar lo malos que son algunos seres humanos. En lugar de eso, me encuentro con una magnífica historia de supervivencia y reciedumbre, que me recordó a Primera sangre, la novela que inspiró lo de Rambo, no porque los personajes se parezcan, que afortunadamente no, sino porque en ambas asistimos a una implacable caza del hombre que choca con una inquebrantable voluntad de vivir. Pero esta se ve aderezada por el encanto de los protagonistas, niños al fin, pero obligados a dar todo lo que pueden dar como hombres; y por las virtudes de que hacen gala: valientes, avispados, fieles el uno al otro y a sus padres, aunque se peleen de vez en cuando como tienen que pelearse dos chicos. Como diría un conocido mío, que gustaba de medir las cosas de este modo: cero lagrimones, máxima virtus.

Jesús LCL

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Algunos libros buenos que me dejaron huella...

...cuando yo hacía el bachiller: Juan Salvador Gaviota, El hombre que plantaba árboles, El guardián entre el centeno, El túnel... Os seguiré mandando más a medida que haga memoria.

MAR